Crear Grandes Lugares Para Trabajar

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Dafne Navarro / Coordinadora de Contenidos e Innovación / Great Place to Work® México

Las organizaciones llegaron al 2020 inmersas en ambientes de negocio con cambios constantes en diversos frentes, la tecnología, los cambios demográficos, movimientos sociales, renegociaciones de acuerdos comerciales, cambios en hábitos de consumo y la capacidad de poseer al mejor talento.

La cultura organizacional: el cimiento de la transformación

Pueden desarrollarse múltiples estrategias de negocio con el objetivo de fortificar a la organización; sin embargo, la ventaja competitiva radicará en su cultura, pues ella les provee identidad, haciéndolas únicas tanto al interior como al exterior.

Este ADN organizacional, además de estar constituido por una serie de creencias, rituales y normas, en su base radican las personas, que son quienes día a día contribuyen con su talento a la consecución de los objetivos estratégicos y al éxito del negocio.

Por ello, las organizaciones buscan no sólo al mejor talento, sino a aquellas personas que, además de contar con las competencias técnicas necesarias para su trabajo, cuentan con competencias culturales que marquen la diferencia en su campo de acción e impacten positivamente en su entorno (organización, familia y la sociedad misma).

En Great Place to Work® desde hace más de 30 años se escuchan las necesidades de un sinnúmero de organizaciones, en cuanto a lo que esperan de sus colaboradores y lo que buscan en sus nuevos ingresos. En ambos casos se observa que dichas necesidades conjugan perfectamente con el Modelo® que Great Place to Work® impulsa a nivel mundial.

Prácticas culturales fundadas en los valores de la organización

Crear grandes lugares para trabajar requiere de cimentar valores universales que nos llevan a recuperar y redefinir la esencia del ser humano. La vivencia de aspectos como la Credibilidad, el Respeto, la Imparcialidad, el Orgullo y el Compañerismo impulsa a que las personas entreguen lo mejor de sí mismas, fomenta que trabajen unidas como equipo o familia, y apunta al logro de los objetivos organizacionales y, lo más importante, crea las bases para la generación de una cultura de confianza.

Los excelentes lugares de trabajo ponen en marcha prácticas culturales con un toque muy especial de cada una de ellas, que se traducen en iniciativas cálidas, originales e inclusivas. Además de este importante interés de las organizaciones, los líderes se encargan de dar un toque personalizado transformándolas en un obsequio para sus colaboradores, un Giftwork®.

Con todo esto se asegura la fluidez y asertividad en la comunicación entre líderes, colaboradores y organización, se fomenta el buen trabajo y la meritocracia a través de sistemas de reconocimiento; la retención del mejor talento mediante estrategias de desarrollo para que las personas encuentren un impulso en sus fortalezas y un aprendizaje en sus áreas de oportunidad y al mismo tiempo que robustezcan sus habilidades para ser mejores personas, además de promover la participación de los colaboradores en iniciativas que impacten positivamente a la sociedad y al medio ambiente y ofrecerles beneficios que generen, en ellos y en sus familias, una mejor calidad de vida además del apoyo económico o transaccional.

Una cultura de alta confianza

Las organizaciones que se transforman y consolidan una cultura de alta confianza cuentan con ventajas competitivas y resultados de negocio positivos, de forma sostenible, por sobre sus competidores.

Esta ventaja competitiva puede representar para las organizaciones hasta dos a tres veces mayor rentabilidad, 50% menor rotación voluntaria del personal, cuatro veces mayor efectividad en la atracción de talento, entre otros beneficios observados y medidos en las organizaciones. En consecuencia, han permitido una mejora creciente en los niveles de compromiso de los colaboradores, mayor adaptabilidad y respuesta ante entornos volátiles[1].

Estas ventajas se observan en los excelentes lugares de trabajo independientemente del número de colaboradores, sector al que pertenecen, ubicación geográfica, o si su capital de origen es local o si es multinacional. El común denominador de estas organizaciones es la cultura, la confianza y la forma en que los líderes y los colaboradores la ponen en práctica.

Crear una cultura organizacional con enfoque en la confianza no es decirlo y ya está, es un trabajo diario, de detalles, planificado y con la firme convicción del objetivo final, que este concepto no sea una palabra escrita en la filosofía de gestión, sino un modelo de ser “organización”.

JV Resguardo, un caso de éxito

La empresa peruana JV Resguardo ofrece servicios de seguridad, en un sector complejo y riesgoso de negocio. Coloquialmente, el servicio de sus guardias de seguridad era percibido con una mala imagen y una terrible reputación en el mercado, catalogándolos como “poco confiables”. En 1997, JV Resguardo contaba con 600 guardias de seguridad y una rotación anual del 12%.

El director general de JV Resguardo decidió que su negocio debía ser diferente a la competencia. Si bien ésta ofrecía un “servicio”, JV Resguardo tenía que ser la más confiable para proteger a sus usuarios. Esta decisión fue el primer paso para el análisis de por dónde comenzar, y su convicción de iniciar a través de crear mejor y mayor confianza de los colaboradores por la función social que realizaban, permitió que transformara de fondo a la organización, construir su ventaja competitiva, ser el líder del mercado, y modelar un cambio de paradigma en materia de protección.

El director general logró desarrollar al guardia de seguridad ideal, el “Liderman” (figura profesional, servicial, correctamente capacitada y ético), contrastando por completo al típico guardia de seguridad.

Fue entonces que JV Resguardo logró reducir su rotación anual a 1.7%, y crecer la cantidad de “Lidermans” a más de 11 mil en Perú y más de 1,500 en Ecuador.

La empresa “Liderman” logró ocupar los primeros lugares en el Ranking de Las Mejores Empresas para Trabajar® en Latinoamérica de Great Place to Work® por varios años consecutivos.

Las mejores organizaciones nos lo demuestran con su ejemplo y nos recuerdan que crear grandes lugares para trabajar para todos es posible. Es cuestión de ser firmes en el compromiso, ya sea como líderes o colaboradores, accionistas o miembros de la junta directiva y, sobre todo, en el hecho de mantener plenamente la convicción de que juntos podamos transformarnos en organizaciones confiables y transformar a México en un excelente lugar para trabajar.

[1]Great Place to Work® Inc. 2016.

 

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