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Angel Hernández Murillo / Creador de contenidos / Great Place to Work® México

Sin lugar a duda ser buen líder en un momento como el que hoy enfrenta el mundo es un reto. Y sólo podrán salir adelante aquellos que cuenten con las herramientas para seguir inspirando a la gente. Aquellos que hayan desarrollado la mejor de las resiliencias y aquellos que agudicen la empatía con sus colaboradores para obtener, comparativamente hablando, insights que les faciliten generar estrategias y asegurar el cumplimiento de los objetivos.

Y es que cuando a México llegó la noticia de lo que estaba pasando en China a inicios de 2020, con seguridad muy pocos anticiparon al covid-19 como una amenaza para la estabilidad que se vivía en los mercados y en las organizaciones.

Sin embargo, lo inesperado alcanzó al mundo y nuestro país no fue la excepción. Hoy, los desafíos de distinto orden presentan su cara más retadora para que, a su vez, las organizaciones pongan sobre la mesa sus mejores cartas y los líderes de éstas asuman habilidades más sólidas y firmes para afrontar la situación.

Los grandes lugares para trabajar están aprovechando estos momentos en los que sus operaciones se han visto reducidas para reforzar el desarrollo de sus líderes y prepararlos para enfrentar el escenario con mejores capacidades.

 

Mantener el control y ser flexible

Con un escenario tan desdibujado e incierto, es predecible que el nerviosismo aflore, las dudas sean una constante y los ánimos entre la gente se enciendan llevando incluso a que no se piense con claridad, se decida de manera espontánea para salir del paso y sean las “emociones desnudas” las que priven en el ambiente aun en home office.

Las juntas en modalidad de trabajo remoto han incrementado la demanda de tiempo, reorganización de agendas, tolerancia a la frustración y capacidad para transmitir con eficacia los mensajes clave a toda la organización.

La tarea inmediata del líder entonces es desarrollar habilidades para mantener el control, ser lo suficientemente flexible y a la vez ser mediador de los conflictos que suelen generarse porque con todo y tecnología, el factor humano está presente.

 

Gestionar con inteligencia

De acuerdo con expertos en temas de capital humano, la inteligencia emocional es el primer requisito para cumplir con satisfacción el papel de líder en este y todos los escenarios. Este tipo de inteligencia social contempla la capacidad de controlar y regular los sentimientos de uno mismo y de los demás. También es la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones.

La inteligencia emocional es hoy, más que antes, útil para las relaciones de los líderes con sus colaboradores, y saber mejor de sus habilidades y motivaciones para dar lo mejor de sí, a la vez de ofrecerles indicios para poder intervenir con imparcialidad en caso de conflictos de trabajo, e incluso personales.

La inteligencia emocional es un factor esencial para hacer de un líder una persona capaz de mantener su equilibrio y el de las personas a su cargo. Estudios en el tema revelan que quienes cuentan con esta característica tienen, entre otras, la capacidad de ser:

  • Optimistas: encuentran el lado positivo a los problemas
  • Considerados: aprecian y reconocen los aportes de otros
  • Auténticos: son honestos consigo mismos y lo reflejan en sus actos
  • Conscientes de sí mismos: conocen sus fortalezas y debilidades
  • Empáticos: entienden cómo se siente la otra persona
  • Comunicadores: de mensajes claros y desde el corazón
  • Buenos escuchas: de las propuestas y de lo que sienten sus colaboradores
  • Creativos: se anticipan al futuro y proponen ideas

Existen programas de formación de líderes que los apoyan a desarrollar estas competencias para fomentar lo mejor de sí mismos, destacar en congruencia y honestidad o en la retroalimentación del diálogo.

 

El valor competitivo de los líderes con formación

Sin embargo, las habilidades antes citadas llevan a una importante interrogante: ¿éstas son inherentes al líder o se aprenden? La experiencia nos muestra que hay líderes natos, pero no es la constante, ni tampoco significa que ese talento en quien carece del mismo no pueda ser adquirido.

Los líderes de los grandes lugares para trabajar tienen como común denominador el que recurren a prácticas probadas para desarrollar habilidades que los preparen a fin de hacer frente a desafíos de toda índole, manteniendo el adecuado control de sus funciones y emociones, así como asegurando el compromiso en sus equipos de trabajo apoyándose en el principio de la confianza.

Great Place to Work® acompaña ahora mismo a los líderes para que perfeccionen estas y otras habilidades a través de sus servicios de formación online, y así de manera inmediata respondan a las demandas actuales y se anticipen a los escenarios que surjan cuando las actividades vuelvan a la regularidad.

Todo esto les permitirá contar con los conocimientos y capacidades necesarios para manejar con efectividad su toma de decisiones y la gestión de sus equipos en la búsqueda del cumplimiento de las metas que se propongan, también en escenarios como el que hoy vimos.

 

Confiar primero y después, confiar

Para hacer de una organización un gran lugar para trabajar, antes debe construirse en ésta una cultura de Alta Confianza, misma que una vez implementada genera niveles de rendimiento y competitividad tres veces superiores a los de organizaciones que no la viven o ni siquiera la conocen.

Las Culturas de Alta Confianza se conforman de las relaciones más valoradas por los colaboradores de una organización, y son aquellas con más impacto en su día a día:

  • La confianzaentre ellos y sus líderes
  • La confianza de las personas hacia la organización
  • La confianza entre compañeros

A partir de ese aprendizaje los riesgos de estrés, malentendidos y pérdida de tiempo en discusiones o juntas infructuosas a las que se expone un líder, se minimizan significativamente.

La formación que GPTW® ofrece a los líderes de todas las organizaciones, de todos los tamaños y de todos los sectores, está al alcance de su mano y garantiza un retorno de inversión visible y medible. A través de sus facilitadores online, los líderes pueden acceder a estrategias para atender temas relacionados con el área de capital humano, dirección y comunidad.

Alcanzar esto requiere de disciplina y constancia, pero con el acompañamiento de consultores expertos, en relativamente poco tiempo un líder podrá fomentar lo mejor de sí mismo, cultivar el espíritu de equipo, influir mediante el diálogo, desarrollar al colaborador y destacar con congruencia y honestidad, entre otras habilidades.

La diferencia entre lo que sólo se aspira a que ocurra, y lo que sí es posible alcanzar, se consigue transformando a los líderes en grandes representantes del liderazgo en momentos de oportunidad.

Tú también Sé Grande en tiempos de reto.

 

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