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Elisa de Sampedro /Creadora de Contenidos / Great Place to Work® México

Los Mejores Lugares para Trabajar® y las organizaciones que se van construyendo como tales son capaces de detectar las situaciones de oportunidad aun en tiempos de crisis e incertidumbre. El tiempo de reto que hemos vivido en 2020 nos va dejando también un aprendizaje claro en diversos frentes. Es lo que hemos aprendido de nosotros mismos, de nuestro papel en la sociedad y el cuidado del planeta.

Lo sabemos: el estricto y prolongado confinamiento trajo beneficios para el equilibrio planetario. Ahora, es tarea de cada uno —las organizaciones incluidas— sacar provecho de este aprendizaje para replicarlo en beneficio de todos.

Un ejemplo extraordinario es lo ocurrido en China como consecuencia del confinamiento mundial. La parálisis de los vuelos comerciales y la movilidad interna tuvo impacto en la contaminación atmosférica. El Centro de Investigación en Energía y Aire Limpio (CREA) de Estados Unidos registró los valores de febrero de 2020. ¡Las emisiones de bióxido de carbono disminuyeron en un 25% en comparación con febrero de 2019! Sin duda, un beneficio inesperado para el planeta en medio del temory la desolación causados por la pandemia.

Por otro lado, también hubo un cambio en ese y otros países que comercian con especies animales consideradas “exóticas”. ¡Su venta se redujo casi por completo por el temor a los contagios intraespecie! (Es el tipo de contagio que se ha especulado ocurrió con el SARSCov-2, el virus causante de covid-19.) Esto es algo que sin duda agradecerá la naturaleza. En particular, muchas de estas especies que se encuentran en peligro de extinción.

Un aprendizaje a marchas forzadas pero valioso para todos

Para miles y miles de organizaciones alrededor del mundo, la pandemia ha traído un aprendizaje en numerosos aspectos. La mayoría, impuestos por la situación y quizá a marchas forzadas. A continuación algunos ejemplos:

  • Menos ruido en las ciudades. Disminución en la contaminación auditiva de todos los que circulamos en las grandes ciudades. Durante los meses más duros del confinamiento en Ciudad de México, comenzamos a observar algunas aves poco comunes. Fue evidente que el silencio y el menor movimiento humano invitó a estas especies a explorar nuevamente los territorios perdidos. Hoy hemos aprendido que no todo está perdido. Hoy sabemos que estamos a tiempo de cambiar la manera en que interactuamos con el medio.
  • Menos combustión y aire más limpio. A lo anterior contribuyó la disminución de la contaminación generada por gases de vehículos automotores. Hemos comprobado que dejar de circular sí beneficia al ecosistema.
  • Un menor gasto de los colaboradores por el concepto de transporte. Miles de organizaciones han descubierto que hay mucho que puede hacerse desde casa sin necesidad de movernos. Por ello, numerosos colaboradores se han sentido satisfechos ahorrando recursos para transporte. Y también muchos han ganado en tranquilidad y reducción del estrés por el ajetreo diario. Además, han ganado algo invaluable: mayor tiempo para convivir con sus familias. Todo esto redundará en una mayor productividad organizacional.
  • Explosión del comercio electrónico. Entre los ganadores de este año se encuentran sin duda las empresas dedicadas al comercio electrónico. Pero también ganaron aquellas organizaciones que estaban preparadas para el home office y continuar sus actividades de forma remota. Ganaron quienes estaban preparados o quienes tuvieron los arrestos para transformar su operación y hacer esto posible.
  • Certificación digital de documentación. Este es uno de esos procesos que se aceleraron con la pandemia pero ya estaban en marcha. Recobraron mayor importancia porque se volvieron indispensables. Gracias a las firmas electrónicas certificadas, el flujo de ida y vuelta de documentos de carácter legal se ha agilizado. Se han eliminado en buena medida los servicios de mensajería y correo postal. Por si alguien lo dudaba, la digitalización total no es inalcanzable.
  • Un menor gasto de insumos cotidianos. Un ejemplo es el consumo de agua y de papel en los sanitarios. Pudiera parecer cosa menor, pero no lo es. Todos sabemos que en las grandes oficinas su uso genera gran cantidad de consumo de agua y de papel secante en los lavabos. A partir de que todos estamos en casa y utilizamos nuestros propios recursos, entonces los utilizamos con mayor cuidado. Los bosques del planeta seguramente están agradecidos con este cambio.
  • También la electricidad. Se ha dicho que como una ventaja del trabajo en casa las organizaciones han descubierto un nuevo nicho de comodidad. Han desplazado el pago de electricidad a cada uno de los colaboradores. Si bien esto es cierto, también lo es que cuando nos hacemos cargo de los costos, reducimos su consumo. Por ejemplo, es muy común que en las oficinas dejemos las luces encendidas. Generalmente no nos inquieta que las luminarias de los pasillos estén funcionando 24 horas al día y otras variables similares.

Probablemente el cambio más notorio para las organizaciones consiste en darse cuenta de que el cambio es posible. De que es posible una manera diferente de trabajar y hacer las cosas. Forzados o no, muchos líderes han descubierto ahora que se puede sobrevivir en estas condiciones radicalmente distintas al año pasado. Y seguir siendo productivos.

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