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Ser emprendedora, el reto continúa

Rosa Mendoza / Client Solutions Manager Región Noroeste / Great Place to Work® México

En México y de acuerdo con la Secretaria de Economía, en el año 2020 las PYMEs representan el 90% de los negocios, generan más del 50% de los empleos y el 65% del PIB.

Pero el ser emprendedor o emprendedora en nuestro país es un reto constante. Un estudio de  la Asociación de Emprendedores en México (ASEM) en cuanto a la evolución en el número de empresas, reveló que entre 2009 y 2014 se crearon un total de 509,958, un incremento de 9.9% del total en este período. De éstas, el 89,36% fueron microempresas, el 9.42% pequeñas, el 1,16% medianas y el 1,75% grandes.

En la actualidad el 39% de fundadores de empresas son mujeres y el 66% tiene entre 26 a 45 años según los datos compartidos por un estudio llamado Radiografía del Emprendimiento en México de la ASEM.

El desafío de ser emprendedora

El conocer estos datos nos ayuda a analizar la importancia del emprendimiento en México y la brecha que existe en el ecosistema empresarial con respecto a la participación de las mujeres. Si bien es cierto que el rol femenino ha cambiado con el paso del tiempo y busca tener un lugar más extensivo como emprendedora, todavía se enfrenta a varias situaciones o factores que les impiden tener un negocio exitoso.

El primero, y basado en los datos del estudio mencionado en México, el 69% de las mujeres manifiestan la falta de disponibilidad y acceso a financiamiento para su negocio; 33% falta de preparación y conocimiento en el sector donde se encuentra su negocio; 29% falta de acceso a redes de contactos; 26%  falta de confianza para asumir los riesgos involucrados; 16% falta disponibilidad de tiempo, y sumando culturalmente, a que todavía existe una visión masculina como consecuencia de que la gran mayoría de las personas que integran los sectores son hombres.

Hacia una cultura emprendedora

Por último, hay un dato que tanto hombres como mujeres están de acuerdo es el principal impedimento para crear una empresa, el temor a fracasar (61%). Por ello se necesita impulsar una cultura de emprendimiento que permita reconocer a las organizaciones exitosas y abordar los posibles obstáculos que impidan su creación.

Hay distintos factores que serán un reto para el crecimiento y la evolución de las mujeres emprendedoras. El primero es la voz interior, que no es otra cosa que la comunicación y la escucha que tienen para sí. Decía Platón ¨La conquista de sí mismo es la mayor de las victorias¨.

De ahí parte la confianza que las mujeres tienen para sentirse capaces de empezar un negocio, gestionarlo en todas sus etapas y buscar soluciones para resolver los retos. Se necesita entonces que las mujeres se capaciten con herramientas que les permitan adquirir competencias que fortalezcan sus hábitos, habilidades técnicas y de negociación.

Emprendedora, pero con herramientas

En la actualidad existen varias herramientas de capacitación, desde las gubernamentales a las virtuales, institucionales, académicas o desarrolladoras de negocios que pueden ser de utilidad al momento de generar el plan de vida y de negocio. Por mencionar una, la Secretaria de Economía tiene una plataforma en internet que se llama MiPimexMx. Ahí hay cursos, foros, congresos. La misma ASEM, que tiene compromiso permanente con el emprendimiento en México, cuenta con las colaboraciones de aliados estratégicos para brindar programas, mentorías y capacitación en diversos temas como ventas, finanzas, marketing digital, fiscalización, entre otros.

Se debe perseverar para lograr que exista un ecosistema de emprendimiento. Que sea inclusivo, con modelos de negocios cooperativos, independientes del género y con igualdad de oportunidades para las mujeres. Se necesita de empatizar con las necesidades que representan los roles femeninos y las aportaciones desde su visión para enriquecer la cultura de emprendimiento. Se requiere cambiar la historia que estamos escribiendo todos los días, integrar solidaridad y sororidad como parte de nuestras vidas al crear y hacer negocio.

Las emprendedoras no solo están cambiando el mundo, también están creando nuevas formas de hacer negocio. Detectan las oportunidades, retan el estatus quo e innovan con una propuesta de valor. Ellas saben que el reto es constante porque estamos en un mundo que evoluciona.

Existen dos formas de predecir el futuro, la primera es creándolo y la segunda es seguir las tendencias. Las tendencias es lo que está sucediendo y nos dan una ventana de oportunidad en el tiempo. Observemos las tendencias para saber cómo hacemos del futuro algo nuestro.

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