Valores e impacto emocional

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Elisa de Sampedro/ Creador de Contenidos/ Great Place to Work® México

Desde hace años se volvió un infaltable de cualquier organización enunciar los valores como parte de su ideario básico.

Sin embargo, es bueno saber que los verdaderos valores no son los que están escritos en papel. Tampoco los formulados de manera oficial. Más bien los detectamos a partir de las acciones concretas de la organización y sus líderes.

De este modo podemos concluir que todas las organizaciones se rigen por valores. Y, sin embargo, no todas han hecho explícitos estos valores o están conscientes de ellos.

Las organizaciones que los han hecho explícitos y se rigen por ellos destacan más en los resultados medibles del negocio.

Impulsados por el deseo de resguardar los valores y vivir conforme a ellos las situaciones excepcionales nos presentan nuevos desafíos.

Por ejemplo, el manejo de las emociones. Ante las nuevas circunstancias de reto que todos estamos enfrentando, nos surgen diversas preguntas. Y quizá la principal de ellas es: ¿cómo podemos manejar mejor las emociones en los tiempos que estamos viviendo?

 

Gestión emocional estratégica

Para fortalecer tu liderazgo es necesario que empieces por reconocer y gestionar tus competencias emocionales.

Un adecuado manejo de las emociones hace la diferencia. Los líderes de los Mejores Lugares para Trabajar® logran de este modo resultados estratégicos. Además, generan equipos de alto desempeño que realizan su labor con optimismo.

Algunas ideas clave que pueden funcionarte como herramientas para mejorar la gestión emocional en tu organización, son:

  • Comenzar por ti mismo. Durante el día permanece vigilante de tus propias emociones, conectándote con ellas, analizando cómo te sientes ante las diversas circunstancias.
    Luego procura comprender el porqué de esas emociones, qué está motivándolas. Esto también te ejercitará para comprender lo que otros están sintiendo.
  • Conecta con tu propio sentir. Procura enfocarte en lo que haces o quieres. ¡Existen diversos ejercicios de respiración que te pueden ayudar para este fin!
  • Reconoce cómo te percibes y piensa positivo. Esto siempre impactará en tus emociones y por consecuencia en tu comportamiento.
  • Enfócate. De este modo verás más posibilidades ante los retos, e intuirás nuevos procesos y estrategias a emplear. También te ayudará a ser más constante y disciplinado.

Recuerda siempre la relación entre pensamiento, sentimiento y acto. Lo que sientes es lo que piensas y tus pensamientos te llevan a un comportamiento específico. Con el tiempo, el comportamiento repetido genera un hábito.

En resumen, para desarrollar tus competencias emocionales plantéate la meta de autoconocerte, autorregularte y motivarte para ti mismo. Y después desarrolla la empatía con los demás para así ampliar tus habilidades sociales.

 

Puntos centrales para que fluya tu propia carga emocional

Ned Herrmann, especialista en psicología de las organizaciones, propuso cuatro cuadrantes que nos ayudan a comprender nuestra manera de actuar. Estos cuadrantes describen cuál es la parte de nuestro cerebro que predomina al actuar.

La herramienta te será útil para autoconocerte y autorregularte:

  • La persona racional: es una persona lógica, analítica, que trata de comportarse con base en hechos cuantitativos.
  • La persona cuidadosa: es organizada, secuencial, planeadora y detallista.
  • La persona experimental: tiene una visión holística; es intuitiva, organizadora y sintetizadora de ideas.
  • La persona emotiva: es sumamente interpersonal, cuida la estética, es emocional y su comportamiento se basa en sentimientos.

 

Al comenzar a tratar con tus propias emociones:

  • No las censures (en esencia no son ni buenas ni malas). Tampoco las ignores (no son un peligro, sino que te están avisando acerca de algo que está ocurriendo dentro de ti).
  • Obsérvate, para descubrir cómo están impactando en tu cuerpo; pregúntate: ¿dónde estoy sintiendo la emoción?
  • Regresa la película y descubre qué fue lo que detonó tu emoción.
  • Expresa de forma asertiva cuál fue el detonante; primero para ti mismo y después para tus líderes y colaboradores.
  • Rompe de una vez con las creencias falsas que limitan tu manejo de las emociones, como por ejemplo: “yo soy un hombre y no debo expresar lo que siento”. O bien, “como mujer no debo permitir que me critiquen por ser emocional, pues me mostraría débil ante los demás”.

Lo más importante es tener presente que si reprimes tus emociones tarde o temprano saldrán de una manera violenta. Y saber que eso te dañará principalmente a ti, pero también a la gente que te rodea.

 

Y en tiempo de crisis, ¿qué hacer con el proceso emocional?

Aproximadamente el 93% de nuestros actos son inconscientes; es decir, actuamos en automático, sin darnos cuenta. Y sólo el 7% son conscientes y parten de un “darme cuenta”.

Para poder procesar adecuadamente las emociones en tiempos de reto, lo primero es manejar una clasificación básica de las emociones.

El recurso nemotécnico MATEA te ayudará:

  • Miedo
  • Alegría
  • Tristeza
  • Enojo
  • Afecto

 

Estas son las emociones principales.

Existe una excelente estrategia consciente para mejorar nuestra administración de las emociones. Consiste en darnos cuenta de que nuestra reacción ante las circunstancias depende de nuestra percepción. Y de que también depende de la forma como manejamos el estímulo externo.

Entonces, para modificar la percepción, la clave está en que el procesamiento de este estímulo se optimice mediante técnicas como:

  • respiración
  • pausar
  • visualización
  • masaje
  • meditación y mindfulness
  • diálogo interno
  • afirmaciones positivas
  • conocimiento y aceptación de mí mismo

Estar consciente de este proceso —e influir en él— te ayudará a tener una actitud consciente y proactiva ante las circunstancias.

 

Regresando a los valores

Es fundamental descubrir los comportamientos que me están dominando a mí, a mis compañeros y en general a la organización. Es un primer paso para hacer un trabajo efectivo con los valores de la organización.

El aspecto crucial de los valores es vivirlos auténticamente. De nada sirve enunciarlos si no se viven. Y al mismo tiempo de nada sirve intentar vivirlos si yo mismo no estoy conectado con ellos.

El modelo Great Place to Work® muestra que, bien entendidos, los valores son esenciales en la estrategia de la organización.

Nada tienen de romántico ni de ilusorio. Analizarlos, plantearlos, reconocerlos y llevarlos a cabo de manera efectiva constituye un potencializador de los resultados del negocio.

 

Toma las riendas

Te invitamos a tomar las riendas de lo que ocurre en tu organización. Acércate al Movimiento Be Great/Sé Grande de Great Place to Work®. ¡No importa el tamaño de tu institución, empresa o negocio!

Consulta la página: www.greatplacetowork.com.mx. Allí encontrarás numerosos recursos en línea y la invitación a nuestros Master Webinar Series.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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