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Mariana Vasco Martín del Campo / Directora de Nuevos Negocios GPTW® México

El mes de octubre es el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama a nivel mundial, en particular el día 19. Y en todo el orbe se ha logrado identificar la causa con el color rosa.

Según la Organización Mundial de la Salud el cáncer de mama es el cáncer más común entre las mujeres de todo el mundo. Sin embargo, aunque representa un 16% de todos los cánceres femeninos, es muy tratable si se detecta en etapa temprana. En ese caso, su índice de supervivencia es del 90%.[1]

Las organizaciones con culturas de alta confianza desarrollan y viven valores corporativos orientados al cuidado y bienestar de sus colaboradores. En su agenda, Los Mejores Lugares para Trabajar® incluyen el tema del apoyo, difusión y sensibilización sobre la prevención del cáncer de mama.

Del cuidado del colaborador a la lucha organizada contra el cáncer de mama

Vincular el cuidado y bienestar de los colaboradores a un buen resultado del negocio no es casual sino causal. Es en el día a día cuando los valores organizacionales toman vida. Es cuando los líderes actúan con congruencia buscando la maximización del potencial de cada colaborador. De este modo, favorecen que cada uno se sienta con la libertad de compartir ideas para innovar. Que cada colaborador contribuya de mejor forma al logro de los objetivos, impactando como consecuencia en mejores resultados del negocio.

Vivir una enfermedad como el cáncer es difícil. Pero vivirlo acompañada de un líder sensible, orientado a su gente, ocupado en el bienestar de cada persona hace el proceso algo muy diferente.

Existen muchas y diferentes prácticas para acompañar a las pacientes en este camino complicado. Desde las más completas y complejas que requieren una inversión significativa hasta prácticas simples que no implican gasto alguno.

Tengo la fortuna de haber sobrevivido en dos ocasiones al cáncer de mama. Y he vivido este proceso dentro de organizaciones que, sin duda, tienen una orientación hacia la gente, hacia tocar vidas. En ellas encontré apoyo y acompañamiento total. Desde un sueldo íntegro durante la enfermedad y la recuperación, hasta el acompañamiento de grandes colegas —hoy amigos— para tomar mi tratamiento.

Cualquier esfuerzo orientado a la prevención del cáncer de mama es invaluable. En las organizaciones, hay prácticas que impactan de manera positiva la vida de los colaboradores y sus familiares. A continuación compartimos algunas.

Prácticas culturales para hacer frente al cáncer de mama

  • Invitar a los colaboradores a portar una prenda rosa el día 19 de octubre para generar conciencia.
  • Entregar a cada colaborador un lazo rosa que puedan portar durante todo el mes. Esto, como señal de apoyo para las personas que están viviendo la enfermedad y como prevención para todos.
  • Pláticas con expertos o pacientes que puedan informar sobre la prevención y den testimonio ante una enfermedad atendida a tiempo.
  • Si está en las posibilidades de la organización, brindar apoyo psicológico y social para la paciente y su familia. La enfermedad es desgastante para todos y tener una válvula de escape es sumamente importante.
  • Campañas de mastografías, ya sean financiadas por la organización o con costo especial para colaboradoras, familiares y sociedad en general.
  • Generar conciencia y solidaridad al interior de la empresa, con donación o voluntariado a instituciones que así lo requieran.
  • Campañas de comunicación interna y externa en todos los medios que estén al alcance de la organización.
  • Brindar acceso a planes de salud (públicos o privados); y promover su uso también para temas de prevención.
  • Promoción de vida saludable. Se han identificado elementos que favorecen la enfermedad, como mala alimentación, sedentarismo, obesidad, exceso de alcohol y tabaco.
  • Permitir al colaborador acompañar a un familiar enfermo a su tratamiento.

Y en términos generales, hacer de esta lucha algo que llame la atención de todos. ¡Para que nadie se quede indiferente! Por ejemplo, reforzar la cultura de prevención iluminando de rosa grandes edificios de oficinas y monumentos. También, dando el toque a logotipos, emblemas, papelería y comunicación digital. Estos son algunos de los muchos esfuerzos que visualmente apoyan la causa.

Todas estas prácticas se gestionan desde la cultura organizacional y son algo muy valioso. Pero el esfuerzo va mucho más allá y es justo donde cada líder está invitado a abrazar esta causa. Cada uno está llamado a buscar hacer la diferencia en sus colaboradoras al pasar por esta enfermedad.

Está en manos de los líderes que hoy gestionan equipos de trabajo el aligerar la carga. Y esto se logra al estar presentes con la colaboradora, así como con su familia. Y al hacer que esta conciencia vaya mucho más allá de portar un lazo rosa.

[1] Organización Mundial de la Salud (2019). Cáncer de mama, prevención y control. 16 Octubre 2020, consultado en: https://www.who.int/topics/cancer/breastcancer/es/

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